SEGUNDA PARTE
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En la primera parte, cuando mencionaba el primer colegio al que acudimos mi hermana y yo
que estaba anexo a la parroquia de Covadonga, en la Plaza Manuel Becerra, regido por monjas con una cofia blanca y con alas.
Decía en la primera parte que se vieron interrumpidos mis estudios por razones que explicaría, pues bien, estas fueron las razones
Cuando nos daban las vacaciones mis padres nos enviaban a Andiñuela con mis abuelos maternos, recuerdo que eran unos trenes a vapor y salíamos de Madrid a las 11 de la noche y llegábamos a Astorga en la mañana del día siguiente, donde nos esperaban mis abuelos con caballerías. Astorga dista de Andiñuela unos 15 kilómetros.
Esto fue en el veranos del año 1936 cuando estalló la guerra civil y como Madrid quedó en zona de la República y León en la zona contraria, pues quedamos aislados de mis padres durante los tres años que duró el conflicto.
En el año 1936 yo contaba 14 años y durante los tres siguiente hube de realizar toda clase de trabajos en casa de mis abuelos, que se dedicaban a la labranza y a la cría de ganados, cabrio y lanar y también ganado vacuno, que se utilizaba para la labranza.
Aré las fincas con un arado árabe y una pareja de bueyes, segué con guadaña los prados para recoger la hierba, pues servía de alimento al ganado durante el invierno.
En veranos iba con los obreros que contrataban para segar el centeno, salíamos de casa a una hora temprana a fin de estar en la finca a la salida del sol, hora de empezar el trabajo y se dejaba a la puesta del sol, era la forma laboral de aquella época, de sol a sol.
Mi abuela llevaba la comida a la finca donde se trabajaba, normalmente a mas de un kilómetro del pueblo. Componiamos el grupo, mi abuelo, yo y la serie de jornaleros que contrataban, normalmente más de seis personas, los cuales venían de la zona de El Bierzo.
También en ocasiones hube de hacer de pastor, mis abuelos tenían un rebaño de cabras y otro de ovejas. Con los vecinos del barrio chico se formaban dos rebaños, uno de cabras y otro de ovejas y contrataban pastores de la zona de la Cabrera, que pernoctaban periódicamente por las casas de los dueños del ganado.
Por alguna circunstancía en una ocasión faltò el pastor profesional de las ovejas me enviaron a mí a sustituirle. Como no tenía experiencia me ocurrió un desastre, pues vi salir del monte ovejas desgarradas. Atacaron al ganado los lobos por el lado donde venía el aire y los perros no los olfateaban. En consecuencia, me asusté, envié el ganado hacia el pueblo y yo desaparecí y me escondí cerca de la vivienda de mis abuelos. Salieron los vecinos dando voces a encontrarme y yo estaba agazapado cerca de casa.
Un caso semejante le ocurrió a Canseco de un pueblo de la Cabrera, Canseco desapareció del pueblo, se alistó en el ejercito, posteriormente saltó a Inglaterra donde se hizo profesional de relojería. Tal profesional se hizo que regresó a España y construyó el reloj que hoy existe en la Puerta del Sol, en el edificio que era la Dirección General de Seguridad y hoy la Comunidad Autónoma.
También con al ganado vacuno de los vecinos se formaba un rebaño llamado " la bacera", pera esto se turnaban los vecinos periódicamente y salían con este rebaño dos personas por turno, en este caso cuando tocaba a la casa de mis abuelos el que iba era yo con el otro vecino, estábamos todo el día en el campo, por lo cual íbamos provistos de merienda.
Terminó la guerra civil y mi hermana y yo regresamos Madrid en el año 1939, seguíamos viviendo en la calle de Piamonte número 15.
Mi madre falleció a punto de cumplir cuarenta años de una enfermedad que hoy en día padecen muchas mujeres y las operan sin mayores consecuencias..
Mi hermana tenía 17 años y yo contaba 18.
No acertaría a relatar ahora las circunstancias que concurrieron para que yo me alistara en la División Azul. Decía un amigo mio que todo el mundo hace tonterías alguna vez.
Sigue la tercera parte.
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