lunes, 7 de febrero de 2011

Mi abuela, segunda parte:
...con una rueca y un huso hilaba la lana y hacía calcetines, medias, chalecos, para todos los de la casa. la lana procedía de un rebaño de ovejas que tenían al cuidado de un pastor, también tenían otro rebaño de cabras.
Tenían fincas agrarias distribuidas por los contornos del pueblo, algunas a varios kilómetros. La producción agrícola era de centeno que se producía en terrenos que labraban con una pareja de bueyes o vacas. La cosecha se recogía manualmente con carros tirados por la mencionada pareja de bueyes hasta la era, donde se desgranaba y en sacos se almacenaba en casa en una panera que existía al efecto.
En el rio disponían de molino, común para varios vecinos, donde se molía el centeno, los molinos funcionaban durante toda la noche, mediante un rodezno hidráulico, por consiguiente movido por el agua del río.
Molido el centeno se subía a casa.
Mi abuela en una amasadora o masera con dos cerandas separaba la harina del salvado y posteriormente hacia la masa para el pan.
Mientras la masa dormía calentaba el horno, que en todas las casa estaba en la cocina. Lo encendía con urces, una planta muy común por los montes de León y que ardía verde. Cuando el horno estaba caliente lo limpiaba con esas escobas largas, hacía las hogazas y las metía en el horno mediante dichas palas.
Cuando el pan estaba cocido lo sacaba por el mismo procedimiento. El pan duraba unos quince días, por lo que tal operación era mas o menos quincenal.
A más de las hogazas también hacía una empanada con productos del cerdo, pues todos los años sacrificaban una pareja, y sardinas arenques, que llevaban vendedores en banastas.. Eso era una extraordinario que teníamos con tal motivo, el pan a pesar de tener quince días se conservaba bien para comer.
Sigue...

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